lunes, 7 de septiembre de 2009

Eres.





Gentil como cientos de moscas
Durmiendo sobre un tubo fluorescente
En una noche de fiesta.

Sutil como llantas de camión
Escondidas en la playa
En una puesta de sol.

Grácil como una mariposa
Observando la asadera de pollos
En un restaurante.

Extremo como una competencia
De ventiladores en la pared
De una sala de clases.

Feliz como las hojas secas
Sopladas por el viento
En un funeral.

Romántico como una botella
De plástico acariciada por el
Agua salada del mar.

Hiriente como el papel
De un viejo libro
Sobre un dedo descuidado.

Frío como un anillo de diamantes
Tirado en el pasto de una plaza
Por algún ladrón furtivo.

Sensual como una manzana
Abandonada a medio comer
En un baño publico.

Idealista como un perro callejero
Durmiendo sobre una banca
En medio de una protesta.

Eres, eso eres…













martes, 31 de marzo de 2009

Pálido


Bebes las píldoras mágicas que compraste por fono/tv.


Te levantas. Te miras al espejo. Nada cambia. Te metes al baño. Te vistes. Bebes tu sagrado café con leche. Sales a la calle. Saludas al vecino. Te subes a la micro. Te miras en el vidrio. Nada cambia. Caminas dos cuadras. Llegas al trabajo. Te sientas en tu escritorio. Prendes el PC. Conversas con tus compañeros. Te miras en el reflejo de sus lentes. Nada cambia.
Te quedas horas extras. Se te pasan cinco micros. Un chicle se pego en tu pantalón. Tratas de sacarlo. Desistes. Te bajas de la micro. Llegas a tu casa. Abres el refri. Olvidaste ir de compras. Pides comida. Llega con una hora de retraso. Te duermes.


El despertador no sonó. Te levantas. Te metes al baño. Te miras al espejo. Nada cambia. Te vistes. Bebes tu sagrado café con leche. Lo escupes. La leche esta agria. Sales a la calle. Saludas al vecino. Este no te responde. Te subes a la micro. Alguien se sienta sobre ti.
Te miras en el vidrio. Nada cambia. Caminas dos cuadras. Llegas al trabajo. Te sientas en tu escritorio. Conversas con tus compañeros. Nadie te habla. Te miras en el reflejo de sus lentes. Nada cambia. Te diriges al baño tiras las píldoras mágicas ke compraste en fono/tv.
No produjeron el bronceado esperado. Nada cambio.