martes, 31 de marzo de 2009

Pálido


Bebes las píldoras mágicas que compraste por fono/tv.


Te levantas. Te miras al espejo. Nada cambia. Te metes al baño. Te vistes. Bebes tu sagrado café con leche. Sales a la calle. Saludas al vecino. Te subes a la micro. Te miras en el vidrio. Nada cambia. Caminas dos cuadras. Llegas al trabajo. Te sientas en tu escritorio. Prendes el PC. Conversas con tus compañeros. Te miras en el reflejo de sus lentes. Nada cambia.
Te quedas horas extras. Se te pasan cinco micros. Un chicle se pego en tu pantalón. Tratas de sacarlo. Desistes. Te bajas de la micro. Llegas a tu casa. Abres el refri. Olvidaste ir de compras. Pides comida. Llega con una hora de retraso. Te duermes.


El despertador no sonó. Te levantas. Te metes al baño. Te miras al espejo. Nada cambia. Te vistes. Bebes tu sagrado café con leche. Lo escupes. La leche esta agria. Sales a la calle. Saludas al vecino. Este no te responde. Te subes a la micro. Alguien se sienta sobre ti.
Te miras en el vidrio. Nada cambia. Caminas dos cuadras. Llegas al trabajo. Te sientas en tu escritorio. Conversas con tus compañeros. Nadie te habla. Te miras en el reflejo de sus lentes. Nada cambia. Te diriges al baño tiras las píldoras mágicas ke compraste en fono/tv.
No produjeron el bronceado esperado. Nada cambio.